Granada tiene uno de los skylines más bellos del mundo. No exageramos. Es indiscutible: en el horizonte, desde los miradores de la ciudad, se puede vislumbrar la silueta de la Alhambra y, al fondo, Sierra Nevada. A sus pies, cientos de casitas amontonadas, que parecen acumularse unas encima de otras… En ellas, se esconden cuevas flamencas, obradores, tiendas de cerámica, hogares y, desde hace unos meses, una experiencia inmersiva que nos hace reflexionar sobre el origen de todo.
Genesis se ubica en el interior de la iglesia del Colegio Sagrado Corazón, una experiencia de video mapping site-specific, es decir, especialmente diseñada para cada rincón, recoveco y esquinazo de este templo construido a finales del siglo XIX. Quedan ya pocas semanas (y pocas sesiones) para disfrutarla antes de que cierre sus puertas. Te contamos qué hemos aprendido visitando su interior.
1. Un remanso de paz en el corazón de la ciudad
En medio del bullicio granadino, existe un refugio donde el tiempo parece detenerse. Al ingresar a la iglesia de este colegio, el estruendo de la ciudad se disuelve y te envuelve un silencio profundo, casi sacro. El entorno invita a la calma, y podrás elegir entre relajarte en los bancos o acomodarte en los suaves pufs del centro de la nave. Las luces se apagan, la quietud se hace palpable… y el viaje de Genesis comienza.
2. Una joya arquitectónica de calma y recogimiento
La iglesia del Colegio Sagrado Corazón de Granada, concebida por el arquitecto Francisco Rabanal Fariñas para la Compañía de Jesús y levantada entre 1898 y 1900, se alza como un icono espiritual y artístico en la ciudad. Su majestuosa fachada de ladrillo, que nos hacen pensar en reminiscencias mudéjares, se armoniza con delicados elementos neogóticos, mientras que la portada de piedra, con sus tres arcos apuntados, anuncia la serenidad del interior.
Allí, una única nave elevada por bóvedas de nervios y pilares neogóticos guía la mirada hacia una cabecera poligonal iluminada por vidrieras que bañan el espacio en una luz natural casi etérea. Es un lugar de recogimiento y belleza sobrecogedora, capaz de transformarse, durante algunos meses, en el universo simbólico de Genesis, sin perder jamás su esencia sagrada.
3. Una experiencia sensorial envolvente
Genesis no es simplemente una proyección visual, sino una experiencia inmersiva que envuelve todos tus sentidos. Las paredes de la iglesia se transforman en lienzos donde se proyectan luces, colores y formas abstractas que ilustran e imaginan los tres primeros días de la creación: la aparición de la luz, el nacimiento del agua y el florecimiento de la vida.
La magia de esta transformación está a cargo de Projektil, un colectivo artístico especializado en video mapping y espacios inmersivos cargados de emoción. Gracias a sus proyecciones láser, la iglesia cobra vida, creando una atmósfera mágica que cautiva a todos los asistentes.
4. Una banda sonora que intensifica la experiencia
Cada momento de Genesis está acompañado por una cuidadosa selección musical que guía la experiencia. Desde composiciones clásicas de Mahler o Haydn hasta piezas contemporáneas creadas específicamente para este evento, la música acompaña a la perfección cada proyección, sumergiéndote en un viaje emocional que alterna entre momentos de serenidad y explosiones de color y energía. Es una mezcla única de lo clásico y lo moderno que transforma la experiencia en una sinfonía de luz, sonido y emoción.
5. Un final introspectivo y profundo
El cierre de Genesis te invita a la reflexión personal. Tras una serie de proyecciones llenas de intensidad visual y sonora, llega el silencio. Una suave luz, como la de pequeñas linternas flotantes, ilumina la oscuridad, representando el alma y la esperanza. Este es el momento de tomar aire, calmar la mente y reconectar contigo mismo. Genesis es más que un espectáculo, es una experiencia transformadora que ofrece una pausa luminosa en medio del ritmo frenético de la vida diaria.




